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Grandes Personajes

 

 

Pablo Picasso

 

Federico Ortíz-Moreno *

 

 

Uno de los pintores más connotados de nuestro tiempo. Pintor polifacético, creador del cubismo y
uno de los artistas más grandes que hayan existido en este siglo XX. Hombre de atrevida creatividad
que en sus lienzos y pintura dejó tras de sí una gran huella. Él fue Pablo Picasso.

 

 

 

  

Los artistas

 

No siempre los artistas han tenido la fama de ser buenos. A mi modo de ver las cosas es la gente la que les da la importancia y de esta forma los hace grandes. Por otro lado, como es natural, hay «genios» con los que nos identificamos, y hay otros artistas o personajes con los cuales no existe una plena identificación y, aún más, por el contrario, pudiera existir cierto rechazo o aversión.

 

A través de los personajes aquí presentados hay figuras por las cuales he sentido admiración y otros franco y admitido rechazo; sin embargo, he de conceder, que todos ellos, en mayor o menor grado, han sido importantes. Ahora toca el turno a Pablo Picasso, un artista por el cual no he tenido ningún afecto (incluso regalé una de sus obras, puesto que, a excepción de uno que otro cuadro, sus pinturas no me gustan para nada).

 

No pudiera decir con certeza qué es lo que no me gusta (o me desagrada) de Picasso. Simplemente no me gusta y punto. Se me hace demasiado esquizoide, loco enfermo... Pero, bueno. Cada uno tiene sus gustos. Y yo no los puedo cambiar. Empero, también he de admitir, que Picasso ha sido un gran artista, y por ello hoy le tocamos aquí. El que no me guste es otra cosa completamente diferente.

 

 

Pablo Ruiz Picasso

 

Hombre creativo, polifacético pintor, extravagante en sus trazos, y con una cálida mirada que profundizaba más allá de sus retratos y pinturas, Pablo Picasso nació del matrimonio formado por José Ruiz Blasco y María Picasso y López.

 

Picasso nació en la ciudad española de Málaga el 25 de octubre de 1881, y gracias a su talento y la ayuda siempre brindada por su padre, quien fuera profesor de arte, Pablo fue destacándose como pintor desde los doce años.

 

Su nombre completo fue (cuente los nombres): Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno Crispín María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso. Fue primogénito del matrimonio formado por José Ruiz Blasco, de ascendencia vasca, profesor de arte y empleado del Museo del Ayuntamiento de Málaga. Su madre, María Picasso y López era, al parecer, de ascendencia italiana por línea paterna.

 

La familia estaba compuesta por otras dos niñas que vinieron luego del nacimiento de Pablo. Sus nombres fuero Lola, nacida en 1884 y Concepción, venida al mundo en 1887. Ahí vivirían todos en Málaga hasta que, en 1891, cuando Pablo contaba 10 años, la familia se trasladó a La Coruña. El niño ya empezaba a mostrar su grandes dotes, tan es así, que ya desde los siete años había realizado su primer dibujo, al cual había puesto el nombre de El Picador.

 

 

Sus primeros pasos

 

La capacidad de Pablo para la pintura era innata. Ya desde chico empezaba a trazar sus primeros bosquejos y realizar sus primeros dibujos. Matriculado en el Instituto de Artes y Oficios de La Coruña, destacó por su habilidad, llegándose a decir que los maestros no tenían nada qué enseñarle.

 

Cuatro años después viajaría a Barcelona para inscribirse en la Escuela de Bellas Artes de la Lonja. Ahí sería admitido luego de terminar en cinco días la prueba para la cual, por lo común, se les otorgaba a los estudiantes un mes de plazo. La verdad es que sus aptitudes no sólo eran innatas, sino también extraordinarias.

 

Iniciado, pues, Picasso, en estas lides, su conocimiento por las obras de los grandes artistas de la época fue en aumento. Esto le motivaría a presentar su primera exposición individual. Fue así como, luego de una corta temporada en la Academia de San Fernando de Madrid, y contando apenas 16 años de edad, el desconocido Pablo Ruiz Picasso participaba en la Exposición Nacional de Bellas artes de la capital española.

 

Su recompensa fue grande. Picasso recibiría una mención honorífica por su obra Ciencia y Caridad, misma que le haría merecedora a una medalla de oro en Málaga, su tierra natal. Picasso iba siendo conocido. El joven Pablo daba sus primeros pasos abriéndose campo por el mundo de la pintura.

 

Hacia el éxito

 

Animado con el éxito obtenido, Pablo se dedicó a conocer otros aspectos de su propio estilo. Adquirió un estudio propio y se dedicó a vagar por las calles y clubes nocturnos pintando todo lo que veía: trabajadores, vagabundos, mujeres elegantes, prostitutas, amigos, amigas... No obstante, lo que más le atrajo y tenía el «gusanito» en su fuero interno, era llevar a cabo un viaje a París.

 

No tardó mucho en realizarlo. A los 19 años Picasso llega a la capital francesa con la única mira de alcanzar el éxito deseado. Y las cosas le marcharon bien. Al cabo de un más ya había logrado vender tres de sus lienzos. Regresaría luego por una corta temporada a Madrid y se integraría a un grupo de intelectuales.

 

La nueva vida de Picasso en Madrid le llevaría a nuevas experiencias. Con este grupo de intelectuales se reuniría en el café «Els Quatre Gats». Su grupo de amigos y conocidos eran Manuel Pallares, Eugenio D’Ors, Pío Baroja, Miguel Utrillo y otros. Luego volvería a París, viéndose influido ahora por Toulouse-Loutrec, Van Gogh y Paul Gaugin. Picasso deja a un lado los tonos suaves y adopta colores más enérgicos.

 

 

El apellido Ruiz

 

Difícil sería que nuestro personaje firmase con todo su nombre completo (unos diez nombres más los dos apellidos), motivo por el cual decidió a cortar éste. En los primeros dibujos firmaba su trabajo como Pablo Ruiz Picasso. Más tarde, abreviaría su nombre a P.R. Picasso. Finalmente firmaría, simplemente: Picasso.

 

¿Por qué Picasso? ¿Por qué Picasso y no Ruiz Picasso, o simplemente Ruiz? La razón es que, como desde los 20 años, es decir, desde 1902, estaba ya residiendo en París, el nombre de Picasso «sonaba» más (resonaba más) que el apellido Ruiz. A los franceses les era más fácil de pronunciarlo y que se les quedara gravado en sus mentes.

 

También, claro está, por ahí se decía que el propio pintor había eliminado su apellido Ruiz por fricciones con su padre, a quien, según algunos odiaba. Esto es mentira. La verdad es que Picasso siempre quiso a su padre (con los posibles enfrentamientos, naturales en todas las familias), ya que él fue quien le involucró y le enseñó el amor por la pintura, siendo éste su primer instructor, recordemos.

 

 

En París

 

Ya para 1904, Picasso había decidido permanecer definitivamente en París, instalándose en la casa del escultor Paco Durrio, donde también residirían más tarde Van Dogen, André Salmon, Jacques Villón y Max Jacob , entre otros. Ellos se convertirían en sus amigos más cercanos a través de su existencia.

 

No obstante de tener este tipo de amistades, la situación del joven pintor no era muy boyante, que digamos. Había realizado una que otra exposición importante, pero sin una recompensa económica que podamos decir exagerada. Trabajaba incansablemente hasta altas horas de la noche pintando acróbatas, arlequines y mucha de las veces autorretratos.

 

La vida de Picasso comenzaba. París comenzaba a conocerle. Los colores subían de tono. El impresionismo que Picasso daba en sus obras era cada vez más impresionante. Uno de sus principales cuadros de esta época es el de Les demoiselles d’Avignon. (Las Damas de Aviñon).

 

 

Las etapas de Picasso

 

Generalmente, la obra de Picasso se divide en tres etapas, las cuales hablan por sí mismas de su trayectoria y vida personal. Estas etapas son llamadas: la época azul, la época rosa y la época negra. Todas ellas con características propias, todas ellas con cualidades diferentes.

 

La primera de ellas, la época azul, situada entre 1901 y 1904, predomina de tal modo el color azul, acompañado de gris, que esto dio origen al nombre de esta etapa. Entre 1904 y 1905, tiene lugar el llamado período rosa, donde la obra de Picasso refleja una nueva temática, surgiendo el color sosa como predominante, dejando en menor predominio el color azul e introduciendo tintas ocres y matices diferentes.

 

Finalmente, en lo que respecta a la época negra, ésta tiene otro tipo de influencia. Fue un período revelador, el cual surge a partir de 1906, cuando Picasso da otro enfoque, otro giro y se desenvuelve por el campo de la plástica hasta llegar a los años del cubismo. Es aquí, en lo particular, cuando ya sus pinturas, cuadros y dibujos se me hacen fuera de toda realidad; aunque he de reconocer, que, si a la gente le gusta esto, pues muy su gusto).

 

 

El Guernica

 

Indudablemente, una de las obras más famosas de nuestro tiempo, ya no solo de Picasso, sino de todos los pintores contemporáneos, ha sido El Guernica. Pablo Picasso era un artista dedicado a la pintura, pero también tenía, en parte intereses políticos. Al momento de estallar la guerra civil española, en 1936, Picasso se hallaba al lado de su compañera en turno, María Teresa Walter, y el gobierno le ofreció, al iniciarse la confrontación, la dirección del Museo del Prado, cargo que nunca llegó a desempeñar.

 

Más tarde, los mismos dirigentes republicanos le encargarían realizar un mural para el pabellón español en la Exposición Mundial de 1937. Picasso no hallaba el tema adecuado; sin embargo, el más de abril de ese mismo año, cuando la ciudad de Guernica, pequeño poblado del país vasco fue sometida a un devastador bombardeo aéreo por parte de los fascistas, el pintor halló un motivo.

 

Ese cuadro fue Guernica, un extenso mural de ocho metros de longitud por tres metros y medio de altura. Un cuadro en tonos grises, negros y blancos. Una obra donde muestra su inconformidad a la guerra civil, donde los personajes que aparecen son un guerrero muerto, una mujer que huye de una casa en llamas, otra que lleva en brazos a su hijo muerto, un minitauro con una mirada desafiante y retadora, y un caballo moribundo como símbolo del ocaso.

 

 

La vida de Picasso

 

Se pueden decir tantas cosas de la vida de Picasso que, en verdad, nunca terminaríamos. Su vida sentimental estuvo llena de momentos, mujeres y amor. La lista de damas, mujeres, esposas y amantes es larga. La primera mujer que compartió su lecho fue Fernanda Olivier, a quien conoció en París y le brindó todas sus ternuras hasta que en 1912 se enamoró de Marcelle Gouel Humbert.

 

Poco tiempo después, acompañando al ballet ruso, se enamora de una de las bailarinas, Olga Kolkova, su esposa desde el 12 de julio de 1918. De esta unión nacería un hijo, Paul. El matrimonio no duraría mucho, pues la bailarina no le gustaba para nada la vida de Picasso y ambos se separan de común acuerdo.

 

Antes de que todo esto terminara, Picasso ya mantenía relaciones con María Teresa Walter, quien era no solo su amante sino su modelo, con quien viviera de 1927 a 1937. Le seguiría Dora Maar, sucedida por Françoise Gilot, quien le diera dos hijos (Claude, en 1927, y Paloma, en 1949). Picasso contaba 68 años de edad y aún tendría fuerzas suficientes para en 1961, teniendo 80 años de edad casarse con Jacqueline Roqué, quien le acompañaría hasta el final de sus días.

 

 

Final y muerte

 

A pesar de la fama adquirida, Picasso no fue un artista viajero. De España sólo conoció Málaga, La Coruña, Barcelona, Madrid y uno que otro pueblo de la campiña española. De países sólo visitó Holanda, en 1905; Inglaterra, en 1919 y 1950; Italia, en 1917, 1949 y 1951; y Polonia, en 1948.

 

Los últimos años de su vida estuvo siempre acompañado de su esposa Jacqueline Roqué. Instalado desde 1961 en Mougins, Notre-Dame de Vie, realizó en 1968 nada menos que 347 grabados. Siguió pintando tantos cuadros como sus fuerzas pudieron darle. El 8 de abril de 1973, a los 92 años, Pablo Ruiz Picasso dejaba de existir.

 

 

 

Artículo aparecido en el periódico “El Porvenir” de Monterrey, México, el 5 de noviembre de 1990.

 


 

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